No iba a estar allí, pero el universo quiso que yo estuviera. A una semana antes del concierto mientras pintaba “mi futura yo”, una amiga me llamó ofreciéndome una entrada. Por supuesto dije que sí.
Una mamá cualquiera en una oficina cualquiera. Así era yo. No fue ni por asomo buscado. Me encontró. Más bien, me eligió. Fue como un embarazo sorpresa, de repente… ¡ya estaba ocurriendo!
Siento en mi corazón el dolor de quienes han perdido a alguien en este mal y trágico accidente de tren. Esta vez lo he sentido especialmente cerca. Es difícil comprender cómo una chica joven, con toda una vida por delante puede marcharse de repente.
Acompaño, con arte y con propósito, con propósito y con arte, porque van de la mano, porque son las dos caras de una misma moneda.