Pinta una emoción

Arte-Terapia

Hay emociones que encuentran las palabras con facilidad y otras que no. A veces sabemos que algo nos está pasando, pero no sabemos explicarlo.

La pintura ofrece un camino diferente. No necesitas describir la emoción: puedes darle un color, una forma, una textura o un movimiento. No importa si aparecen figuras o si únicamente surgen manchas, líneas o trazos. Lo importante no es hacer una obra bonita, sino permitir que aquello que llevas dentro encuentre una forma de expresarse.

Cuando una emoción se plasma sobre el papel, deja de estar únicamente en el interior. Se hace visible. Puedes observarla

 

Pintar una emoción no consiste en analizarla intelectualmente, sino en vivir una experiencia a través del cuerpo. La mano, el gesto, el color y el movimiento se convierten en un lenguaje que permite expresar aquello que, en ocasiones, resulta difícil decir con palabras.

Durante el proceso es frecuente entrar en un estado de presencia y concentración. La atención se dirige al aquí y ahora.

Al finalizar, dedicamos un tiempo a observar la obra con curiosidad. No buscamos interpretaciones cerradas ni significados universales. La imagen puede revelar aspectos que quizá no habías visto antes, despertar nuevas preguntas o simplemente convertirse en el testimonio de una emoción que necesitaba ser expresada. Y, en ocasiones, no hace falta comprenderlo todo para que algo empiece a ordenarse por dentro.

No necesitas saber pintar ni tener experiencia artística. Yo te acompañaré durante todo el proceso, guiándote en la elección de los materiales y proponiendo un espacio seguro donde puedas expresarte con libertad. Aquí no importa el resultado artístico. Lo verdaderamente valioso es el camino que recorres mientras creas.

"Porque a veces, la transformación no comienza cuando entendemos lo que sentimos, sino cuando nos permitimos sentirlo, expresarlo y darle lugar"

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¿De qué se está hablando?

    Sacar una nueva versión

    Mi nueva yo

    Sacar una nueva versión de una misma es un desafío tremendo.

    Porque una nueva versión no nace de un día para otro. No aparece una mañana cualquiera cuando uno se levanta de la cama. Es un proceso. Un proceso de días, de semanas, de meses y, muchas veces, de años. Varios años, sin duda.

    Un tiempo donde se producen cambios físicos, cambios de mentalidad, cambios en la manera de mirar la vida.

    Poco a poco vas reconociéndote en una identidad nueva, aunque al principio todavía te resulte raro mirarla.

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    Cuando la vida te da una segunda oportunidad

    Volver a mí

    Hay momentos en la vida en los que creemos que estamos tomando decisiones, cuando quizá lo que estamos haciendo es seguir un camino que ya se estaba dibujando delante de nosotros. Durante mucho tiempo pensé que mi vida profesional tenía que ir por un lugar muy concreto.

    Quise estudiar Psicología.

    Siempre me ha interesado comprender al ser humano, saber qué nos mueve, por qué hacemos lo que hacemos, qué hay detrás de nuestras emociones, de nuestras decisiones, de nuestras historias. No solo a nivel individual, también a nivel colectivo. Qué nos mueve y por qué nos mueve.

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